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History  » Expansión de la corona

Expansión de la corona (1213 - 1409)

Después del nacimiento del hijo de Pedro I, Jaume I en Montpellier (1208), su padre pactó, antes de morir en Muret, el matrimonio de Jaume con la hija de Simón de Monfort, trasladándolo a Carcasona. Al morir en 1213 Pedro I y su madre, Jaume queda en poder de Monfort, siendo trasladado después a Narbona, entrando en Cataluña como rey en 1214, y casándose con Elionor de Castilla en 1221.

A partir del año 1225 Jaume I el Conquistador comenzó un proceso de expansión territorial y marítima con incursiones por Peñíscola y Valencia contra los sarracenos. En 1229 parte de Salou, Cambrils y Tarragona una flota preparada para conquistar las islas Baleares, obteniendo la rendición de los sarracenos en 1231.

Tras acordar en Alcañiz la conquista del reino de Valencia (1232), el monarca fue incorporando a la corona diversos territorios valencianos en diversas campañas, cediendo el reino de Murcia al rey castellano en 1244 mediante el tratado de Almirra. Estatua de Jaume I el Conquistador en el Ayuntamiento de Barcelona

En un acuerdo de intercambio con el rey francés (tratado de Corbeil, 1258), Jaume I renuncia a Occitania, excepto del Rosselló, Vallespir, Cerdanya, Capcir y Montpellier.

En 1276 el Conquistador, enfermo, abdica en Alcira en sus dos hijos antes de morir: a Pedro el Grande le corresponderá Aragón, Valencia y Cataluña; y a Jaume, Mallorca, Rosselló, la Cerdanya y Montpellier.

El matrimonio de Pedro el Grande con Constanza de Sicilia le compromete a dar ayuda a los sicilianos en su revuelta contra los ocupantes franceses (1282) y provoca la ira del papa Martín IV, favorable a la monarquía francesa, que lo excomulga y le arrebata sus reinos ofreciéndoselos al rey de Francia Carlos de Valois. Cataluña es invadida en 1285 por el ejército francés, en nombre del rey de Francia y del papa, sin embargo los invasores son vencidos en el golfo de Roses por Roger de Llúria.

Los sucesivos monarcas Alfonso II, Jaume II, Alfonso III y Pedro IV, incorporan nuevos territorios a la corona (Sicilia, Menorca, Atenas, Neopatria y Cerdeña - Alguer) entre los años 1291 y 1356.

Este último monarca (Pedro IV) tuvo un reinado lleno de dificultades políticas. A la plaga de langostas que vino del norte de África se sumó un importante terremoto en todo el principado de Cataluña (1373), otro en Tarragona (1340) y la epidemia de peste negra (1348) aunque, de todas las calamidades, la peor de todas fue el conflicto bélico que mantuvo con Pedro I el Cruel de Castilla entre 1356 y 1369 (Guerra de los dos Pedros).

Pedro el Cruel quería recuperar el territorio de Murcia y asegurar la hegemonía castellana en la península, eliminando los demás estados peninsulares para proclamarse emperador de España. La corona catalano-aragonesa trató de destronar a Pedro el Cruel y sustituirlo por Enrique de Trastámara, hermano bastardo de Pedro el Cruel, cosa que consiguió después de un largo conflicto y algunas alianzas en 1369.

Enrique de Trastámara no cumplió los pactos asignados con Pedro IV el Ceremonioso por los cuales debía cederle el reino de Murcia y otras plazas fronterizas, en caso de victoria, firmando finalmente la paz en 1375.

Ya desde 1217 el rey Jaume I celebraba asambleas para discutir las cuestiones internas de los territorios, y desde 1283 Pedro el Grande se comprometió a celebrar la General Cort una vez al año. A causa de las numerosas guerras durante el reinado del Ceremonioso se creó la necesidad de establecer una delegación permanente que se ocupara de todas la cuestiones entre cada una de estas "Corts Generals de Cathalunya", surgiendo así la Deputació del General o Generalitat en las Cortes de Cervera en 1359.

Tras la muerte del Ceremonioso, Juan I inaguró un periodo de alianzas con Francia y un proceso de construcción de importantes infraestructuras, salpicado de algunos periodos de disturbios en Barcelona. En 1393 se instituyen en Barcelona los Juegos Florales.

A partir de 1396, con el reinado de Martí el Humano se inicia un época de relativa estabilidad.
 

 

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